Pedro Castillo Terrones, una promesa que ya deja huellas en el Perú bicentenario

Video que resume la vida multifacética y resiliente de Pedro Castillo, y la desigual batalla electoral de "todos los ricos" contra un campesino "atrevido"

Empresarios, futbolistas, periodistas, clases medias endeudadas, premio Nobel, influencer, curas, obispos, analistas,… descargan toda su artillería mediática contra el «indeseado candidato» (para los ricos) Pedro Castillo, quien avanza incontenible como un «Coloso Andino» anunciando la realización de la postergada «justicia bicentenaria».

De lo que se tiene registros, nunca en la historia de la bicentenaria República del Perú, los pueblos y sectores excluidos de este país suramericano habían mostrado tanta hidalguía y rebeldía para disputar el poder en las urnas a los patrones criollos del país.

El actual proceso electoral, sin haberse realizado incluso las votaciones finales, ya deja muchas lecciones performativas para los pueblos excluidos del Perú y para toda Abya Yala.

Al momento, ya evidenció muchísimos inéditos fenómenos socioculturales que estaban latentes en el país, pero escondidos por la espectacular apariencia limeña cuasi virreynal.

Los sentimientos y pensamientos que aglutinan a «todas las sangres del Perú»  al rededor del «lápiz en manos de un Profesor campesino provinciano» evidencia que el Perú muy probablemente esté iniciando su proceso de sanación interna como país. Vivir escupiendo, renegando de su identidad indomestiza, por dos siglos de República no le hizo nada bien, ni material, ni espiritualmente al Perú.

Por más que en el hipotético caso, el actual candidato a la Presidencia, Pedro Castillo Terrones, no llegue a ser Presidente en el Perú bicentenario, la autopercepción y/o la autonegación del peruano o peruana no será ya como antes. El ser campesino o provinciano ya no será motivo de vergüenza. Él o la limeña, endeudada o no, ya no mirará con desprecio a sus parientes y familiares del Perú cordillerano o amazónico.

Pedro Castillo Terrones, que ahora aglutina a «moros y cristianos» de buena voluntad para librar la batalla de la «dignidad y honestidad» en las urnas, el 6 de junio próximo, contra los ricos del país, está mostrando que sí se puede disputar el poder político a los patrones, incluso en un Estado y en una democracia diseñada y funcional a los intereses de los ricos.

Empresarios, obispos, curas, futbolistas, periodistas, clases medias endeudadas, premio Nobel, influencer, analistas,… descargan toda su artillería mediática contra el «indeseado» (para los ricos) Pedro Castillo quien avanza incontenible cual si fuese un «Coloso Andino» anunciando la realización de la postergada «justicia bicentenaria»

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