
Este 24 de mayo conmemoramos el Día Mundial de las Mujeres por la Paz y el Desarme, una fecha que nos invita a reflexionar sobre el papel crucial que han desempeñado y siguen desempeñando las mujeres en la construcción de un mundo más justo y pacífico. Hoy, más que nunca, es imperativo reconocer y amplificar las voces de aquellas que han luchado incansablemente por la paz, el desarme y la justicia social.
La historia nos ofrece ejemplos inspiradores de mujeres valientes que desafiaron sistemas opresivos y alzaron su voz contra la violencia y la guerra. Recordamos a Micaela Bastidas, Bartolina Sisa y Tomasa Tito Condemayta, mujeres indígenas que en el siglo XVIII se levantaron contra la opresión colonial en Abya Yala, demostrando que la lucha por la libertad y la dignidad es inseparable de la búsqueda de la paz. Sus legados nos recuerdan la profunda conexión entre la defensa de los derechos de los pueblos y la erradicación de la violencia colonial.
Más recientemente, mujeres como Dolores Cacuango en Ecuador y Berta Cáceres en Honduras, han encarnado la resistencia pacífica y la defensa de la vida. Dolores Cacuango, pionera en la lucha por la educación y los derechos indígenas, y Berta Cáceres, ambientalista y defensora de los derechos humanos asesinada por su activismo, son símbolos de la valentía y el compromiso de las mujeres en la protección de sus comunidades y de la Madre Tierra. Su lucha, aunque a menudo enfrentó la represión y la violencia, siempre estuvo arraigada en un profundo deseo de paz y bienestar para los pueblos y el Continente.
En un mundo donde las amenazas de guerras nucleares y conflictos armados son una constante preocupante, la participación activa de las mujeres en los procesos de paz y desarme es no solo deseable, sino urgente. La perspectiva de las mujeres, a menudo relegada en las negociaciones de paz, aporta un enfoque integral que considera no solo la ausencia de guerra, sino también la justicia social, la equidad y el desarrollo sostenible como pilares fundamentales para una paz duradera. Las mujeres, al ser a menudo las más afectadas por los conflictos, poseen un conocimiento invaluable sobre las necesidades de sus comunidades y las soluciones más efectivas para reconstruir el tejido social.
Este Día Mundial de las Mujeres por la Paz y el Desarme es un llamado a la acción. Es un recordatorio de que la paz no es la mera ausencia de guerra, sino un estado de justicia y equidad que requiere el compromiso de todos. Honremos el legado de las mujeres luchadoras y renovemos nuestro compromiso para que sus voces, sus experiencias y su visión de un mundo sin armas y sin violencia, sean las que guíen nuestros pasos hacia un futuro de paz verdadera.