Ollantay Itzamná

Cada 25 de julio, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, una fecha que cobra una relevancia fundamental en nuestro continente de Abya Yala. Con más de 200 millones de personas negras enfrentando la discriminación racial, es crucial visibilizar y reconocer las múltiples formas de opresión que sufren las mujeres afrodescendientes empobrecidas. Su lucha es una intersección de racismo, sexismo y pobreza, condiciones que las sitúan en una de las posiciones más vulnerables de estas supuestas sociedades.

Las historias oficiales de estas repúblicas bicentenarias a menudo omiten o silencian las contribuciones invaluables de mujeres negras. Figuras como María Remedios del Valle en Argentina, la «Madre de la Patria» que combatió en las guerras de independencia, o Micaela Bastidas en Perú, estratega y líder junto a Túpac Amaru II, son solo dos ejemplos de heroínas cuyas memorias han sido sistemáticamente invisibilizadas. Reconocer sus legados no es solo un acto de justicia histórica, sino también un recordatorio de la profunda huella que las mujeres negras han dejado en la construcción de estas naciones racistas.

Hoy, tanto los pueblos afrodescendientes como los pueblos originarios de Abya Yala siguen experimentando formas de colonización. Esta persiste en la ocupaciónde sus territorios, la negación de sus derechos individuales y colectivos, y la invisibilización de sus conocimientos ancestrales. Sin embargo, desde sus territorios, estos pueblos están impulsando históricos procesos de descolonización y emancipación. Organizaciones como la OFRANEH (Organización Fraternal Negra Hondureña) son un claro ejemplo de esta resistencia, defendiendo la tierra, la cultura y los derechos del pueblo garífuna frente a las presiones del desarrollo extractivista y la discriminación sistémica.

En este Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, hacemos un llamado urgente a la unidad de las luchas. Es imperativo que las demandas de las mujeres y los pueblos negros por su emancipación se unan y fortalezcan con las de los pueblos originarios y todos los territorios aún colonizados en nuestro continente. Solo a través de esta solidaridad y acción conjunta podremos desmantelar las estructuras de opresión heredadas del colonialismo y construir una Abya Yala más justa, equitativa y verdaderamente libre para tod@s. La descolonización de nuestras mentes y territorios es un camino que debemos recorrer junt@s.

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