Ollantay Itzamná


En un contexto de crecientes tensiones geopolíticas, el gobierno de Estados Unidos, a través de su secretario Marcos Rubio, ha intensificado sus aspiraciones en el continente de Abya Yala. Esta postura, percibida como una expansión agresiva de la influencia estadounidense, ha reavivado el debate sobre la Doctrina Monroe, una política bicentenaria que ha definido históricamente las relaciones entre el norte y el sur del continente.

La visita de Rubio, de ascendencia cubana, a países como México y Ecuador se produce en un momento de alta conflictividad. Paralelamente a estos encuentros diplomáticos, el ejército estadounidense estuvo involucrado en un incidente en el Caribe. En un operativo en aguas internacionales, 11 personas fueron asesinadas en una lancha, bajo la justificación de que eran narcotraficantes venezolanos.

Este suceso ha sido interpretado por algunos como una posible advertencia o una muestra de la fuerza que el gobierno de Estados Unidos podría estar dispuesto a usar contra países que desafíen sus intereses, especialmente en un contexto donde el avance de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) en la región es visto como una amenaza a la hegemonía estadounidense.

Frente a esta escalada, los movimientos sociales y populares del continente han expresado su rechazo de manera contundente. La respuesta del campo popular subraya la resistencia a las políticas intervencionistas y la defensa de la soberanía de los pueblos. El rechazo a la Doctrina Monroe no es solo una cuestión de geopolítica, sino también una reafirmación de la autonomía y el derecho de los pueblos de Abya Yala a decidir su propio destino sin injerencias externas.

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