
MIXCO, GUATEMALA – En un esfuerzo por entrelazar la salud emocional con la defensa del medio ambiente, la Pastoral de la Tierra Nacional, bajo la dirección de Gloria González, celebró recientemente la graduación de más de 30 defensores y defensoras de territorios. El diplomado, titulado «Liderazgo transformacional holístico para fortalecimiento del tejido social y el cuidado de la casa común», culminó sus sesiones en el municipio de Mixco, consolidando una apuesta innovadora: la sanación personal como motor de la restauración ecológica.
Un Enfoque Centrado en el «Sentipensar»
A diferencia de los modelos de formación técnica tradicionales, este proceso—impulsado en alianza con la Universidad Rafael Landívar—se fundamentó en la premisa de que no se puede sanar la tierra si quienes la protegen están heridos. El programa utilizó una metodología sentipensante y vivencial, validando las emociones de los líderes frente a la crisis socioambiental.
“Sólo defensor@s sanos pueden restaurar territorios sanos”, fue la consigna que guio este proceso, el cual buscó transitar del simple pensamiento a una forma de sentir y apreciar la vida para mejorar la salud emocional de los participantes.
Ejes Clave de la Formación
El diplomado se estructuró en diversos módulos que conectaron la historia personal con la acción colectiva:
Autoconocimiento y Sanación: Los participantes exploraron su propia historia y potencialidades como base para un liderazgo humano y sensible.
Cuerpos y Territorios: Se reflexionó sobre cómo las problemáticas extractivistas afectan no solo el entorno natural, sino también el cuerpo físico y emocional, bajo la premisa de que «todo está interconectado».
Conversión Ecológica: El proceso fomentó el reconocimiento de los «pecados ecológicos» y la creación de planes de vida orientados al cuidado de la Casa Común.
Impacto en el Tejido Social

El grupo de graduados proviene de diversas regiones, incluyendo Guatemala, Quiché, San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango, Sololá, Alta Verapaz y Petén, zonas históricamente impactadas por conflictos territoriales. Al fortalecer sus capacidades de resiliencia, empatía y comunicación, estos líderes ahora cuentan con herramientas para influir de manera positiva en sus comunidades.
La clausura del evento no solo marcó el fin de un ciclo académico, sino el inicio de una «autonomía colaborativa». Con la presentación de sus «Planes de Cosecha», los más de 30 graduados reafirman que la defensa del territorio en Guatemala hoy pasa, necesariamente, por el cuidado del corazón de sus guardianes.
Este proceso formativo demuestra que, ante la crisis global, el liderazgo colectivo y la espiritualidad humana son herramientas estratégicas para crear un futuro de mayores posibilidades.