Ollantay Itzamná

Participantes del curso socio teológico en sesión de formación

San José, Costa Rica. Durante las cuatro semanas del mes de mayo, el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), con sede en Costa Rica, desarrolló el proceso de formación socio-teológica “Acciones colectivas para fortalecer la esperanza: migración y comunidades en resistencia”, una experiencia de aprendizaje en formato híbrido que reunió a portavoces comunitarios, agentes pastorales, defensoras y defensores de derechos humanos de distintos países de Abya Yala.La iniciativa combinó una semana de trabajo virtual con tres semanas de formación presencial en Costa Rica, con el propósito de fortalecer los compromisos éticos, espirituales y comunitarios de las y los participantes involucrados en procesos de acompañamiento a personas migrantes y en la construcción de redes territoriales de solidaridad y resistencia.

Visita de participantes del curso del DEI a una comunidad rural

El espacio formativo contó con la participación activa de representantes provenientes de Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Guatemala y México. Cada participante llegó al encuentro portando experiencias, conocimientos y memorias construidas en los diversos contextos migratorios de la región, marcados por desafíos crecientes, pero también por múltiples expresiones de organización comunitaria y esperanza colectiva.A lo largo de las tres semanas de convivencia presencial, las y los participantes compartieron análisis, reflexiones, metodologías y experiencias vinculadas a la movilidad humana, los derechos de las personas migrantes y la construcción de alternativas comunitarias frente a las múltiples formas de exclusión y violencia que afectan a quienes se ven obligados a abandonar sus territorios de origen.Las participantes destacaron que el proceso estuvo orientado no solamente a la adquisición de conocimientos, sino también a la creación de vínculos humanos y comunitarios capaces de sostener redes de apoyo y articulación más allá de las fronteras nacionales. En ese sentido, la experiencia fue concebida como un espacio de encuentro para fortalecer la escucha mutua, el cuidado colectivo y la construcción de horizontes compartidos de transformación sociopolítico.

Participantes del curso socio teológico en análisis de coyuntura

Uno de los aspectos más relevantes de la formación presencial fue el uso de metodologías de ludopedagogía, una propuesta educativa que sitúa el cuerpo, las emociones y las experiencias vividas como dimensiones fundamentales de los procesos de aprendizaje y liberación. Desde esta perspectiva, las actividades desarrolladas buscaron propiciar espacios de sanación personal y colectiva, reconociendo que la construcción de comunidades saludables y territorios libres requiere también la recuperación de la dignidad corporal, emocional y espiritual de las personas.Las jornadas estuvieron marcadas por dinámicas participativas, ejercicios de reflexión comunitaria y prácticas orientadas a fortalecer capacidades para el acompañamiento humano y pastoral de personas migrantes y comunidades en resistencia. Las y los asistentes coincidieron en señalar que el proceso permitió desaprender prácticas y visiones limitantes, al tiempo que abrió nuevas posibilidades para comprender la esperanza como una fuerza transformadora anclada en la acción colectiva.Al concluir el encuentro, las delegaciones retornaron a sus respectivos territorios con el compromiso de continuar fortaleciendo procesos comunitarios de liberación integral. Según participantes, la experiencia dejó herramientas renovadas para seguir impulsando iniciativas basadas en la escucha activa, las resistencias transformadoras, las ternuras creativas y las esperanzas plurales que emergen desde los pueblos y comunidades.

Participantes del curso socio teológico en dinámicas de reflexión

El proceso también permitió visibilizar la evolución histórica del Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), institución que en abril de 2027 celebrará medio siglo de existencia. Fundado por teólogos de la liberación y científicos sociales comprometidos con la transformación de las realidades latinoamericanas, el DEI ha sido durante décadas un referente regional en la reflexión crítica, la educación popular y el acompañamiento a movimientos sociales.Actualmente, la institución es impulsada principalmente por un equipo de mujeres provenientes de diversas disciplinas y trayectorias de vida. Aunque no todas proceden del ámbito teológico tradicional, su trabajo ha contribuido a consolidar una comunidad diversa e intercultural que continúa renovando las búsquedas históricas del DEI.En este contexto, quienes participaron en el proceso formativo señalaron que la experiencia vivida durante mayo reafirma la vigencia de nuevas formas de hacer teología desde la práctica cotidiana de los pueblos. Una teología que encuentra en la ternura, la resistencia, la interculturalidad y la defensa de la vida categorías fundamentales para alimentar la esperanza en tiempos marcados por las migraciones forzadas, las desigualdades y las múltiples crisis que atraviesa la región.Con este tipo de iniciativas, el DEI continúa apostando por la formación de personas comunitarias comprometidas con los pendientes procesos decoloniales desde sus territorios, la deconstrucción del individualismo metodológico que configura las subjetividades incluso a defensores de territorios, y la construcción de comunidades de vida que superen el androcentrismo y antropocentrismo.

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