Ollantay Itzamná

CIUDAD DE JUTIAPA. – Del 10 al 12 de junio, la Diócesis de Jutiapa, ubicada a 120 kilómetros hacia el oriente de la Ciudad de Guatemala, se ha convertido en el epicentro de la fe, la ecología y la resistencia comunitaria. Bajo el inspirador título «Voces de la Tierra y el Espíritu, Tejiendo Esperanza», se lleva a cabo el Congreso de comunidades de fe sobre Doctrina Social de la Iglesia, un espacio de encuentro, análisis y espiritualidad.

El evento, organizado de forma conjunta por la Pastoral de la Tierra Nacional y la Red Eclesial Ecológica Mesoamericana (REMAM), reúne a cerca de 80 delegados y delegadas eclesiales, así como a defensores de derechos humanos y de los territorios, provenientes de 6 departamentos del país.
El congreso se ha trazado una meta clara y urgente:

«Escuchar el clamor de la Tierra y de los pueblos para tejer juntos redes de esperanza, promoviendo la ecología integral y la defensa de nuestra Casa Común».

Ver y escuchar: El mapa de las resistencias territoriales

Durante la primera parte del Congreso, los portavoces de las distintas regiones expusieron las crudas realidades, luchas y resistencias que sostienen en sus territorios frente a los proyectos extractivistas. En aquellos casos donde la presión comunitaria no ha logrado frenar por completo estas industrias, se compartieron las acciones de mitigación ambiental que las propias poblaciones han tenido que implementar para proteger su entorno.
Entre las experiencias y estrategias compartidas para la defensa del territorio destacaron:

Consultas municipales de vecinos: Como herramientas legítimas de democracia participativa y toma de decisiones comunitarias.

Reforestación ambiental: Acciones concretas para recuperar áreas devastadas por la explotación de los suelos.

Resistencia física pacífica: El impedimento del ingreso de maquinaria pesada de empresas extractivas a sus comunidades.

Fe y organización: Los pilares de la lucha

Los expositores coincidieron de manera unánime en que el éxito y la persistencia de estos movimientos no dependen únicamente de la estrategia política o legal. Además de la organización comunitaria, la articulación de redes y la formación permanente en derechos y Doctrina Social de la Iglesia, se resaltó un componente profundamente místico.

Los participantes reiteraron que las oraciones y las prácticas espirituales constantes han sido, y siguen siendo, el núcleo que les permite perseverar en la resistencia, renovar las fuerzas y alcanzar los objetivos trazados en favor del bien común.

Hacia un compromiso transformador

Se tiene previsto que el Congreso concluya el viernes 12 de junio con la publicación de una Declaración Final. Este documento buscará ser un llamado urgente y fraterno que convoque no solo a la feligresía católica, sino a todas las personas de buena voluntad, a sumarse a acciones concretas y a resistencias territoriales transformadoras para salvaguardar la vida y a la Madre Tierra desde la fe y espiritualidades.

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