PARÍS — La severa ola de calor que azota a Europa ha dejado sus primeras y devastadoras consecuencias en territorio francés. La agencia oficial de salud del país, Salud Pública Francia (Santé Publique France), ofreció este domingo un primer balance de sobremortalidad asociado a las temperaturas extremas, registrando 1.000 muertes más de lo habitual desde el pasado miércoles.
Las autoridades sanitarias advirtieron que esta alarmante cifra refleja el impacto directo e indirecto del calor extremo en la población, afectando con especial dureza a las personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas y aquellos que trabajan al aire libre.
Un repunte trágico en pocos días
El informe detalla que el incremento anormal en los fallecimientos comenzó a encender las alarmas a mitad de semana, coincidiendo con el pico térmico que llevó los termómetros por encima de los 40 °C en múltiples regiones del centro y sur de Francia.
«Este primer balance es un recordatorio trágico de que el calor extremo mata. No estamos hablando solo de insolaciones, sino de la enorme presión que sufren los sistemas cardiovasculares y respiratorios de los ciudadanos vulnerables bajo estas condiciones», explicaron fuentes médicas de la agencia.
Hospitales en alerta máxima
Además de la sobremortalidad, las salas de urgencias y el sistema de atención domiciliaria han reportado una saturación sin precedentes debido a llamadas relacionadas con deshidratación, golpes de calor y descompensaciones metabólicas.
Las autoridades mantienen activos los niveles de alerta naranja y roja en gran parte del país, instando a la población a limitar la actividad física, hidratarse constantemente y mantener el contacto directo con familiares o vecinos que vivan solos. Se prevé que el balance final de víctimas pueda aumentar a medida que se consoliden los datos de los registros civiles en los próximos días.